lunes, 8 de septiembre de 2014

El Nombre que desarma y abre el corazón de Dios, en favor de los hombres


 El Nombre que desarma y abre el corazón de Dios, en favor de los hombres

Nos añadimos al Padre J. Guibert, que así se expresa en su Meditación para la fiesta del Santo Nombre de María: “El nombre de María desarma el corazón de Dios. No hay pecador, por más criminal, que pronuncie en vano ese nombre. Aunque mereciese, por sus faltas, toda la cólera del cielo, él queda protegido como por un pararrayos, después que pronuncia el nombre de María”.

A este nombre, el perdón desciende infaliblemente sobre las almas de los pecadores, no porque Ella tenga el derecho de concederlo, pero porque es omnipotente para implorarlo – Omnipotencia suppex. El nombre de María abre el corazón de Dios y pone todos sus tesoros a disposición del alma que lo invoca.

La historia nos enseña que una multitud de Santos piadosos hicieron el voto de jamás rechazar una limosna que les fuese pedida en tal o cual nombre. Así que escuchaban el nombre amado, ellos siempre daban hasta el último óbolo y hasta sus propias ropas.  El nombre de María tiene ese poder mágico sobre el corazón de Dios.  Dios Hijo, Jesucristo, entrega todo lo que tiene a aquellos que les extienden la mano en nombre de su Madre; Dios Padre, fuente de toda riqueza, concede toda gracia a aquellos que mendigan delante suyo, invocando el nombre de su Hija Bien amada. (…)

Nombre de salvación y de alegría

El nombre de María es un nombre salvador, sobre todo en los peligros de orden moral. ¡Cuántas tentaciones fueron vencidas, cuántos pecados evitados, cuántos corazones inmundos purificados, cuántas penosas confesiones extraídas de almas que se creían para siempre cerradas!

Es también un nombre de consolación y de alegría. Él disipa la tristeza en el alma que lo pronuncia. ¿Tienes miedo de Dios y de su juicio? Pensad en María e invocad su nombre: vuestra confianza en Dios renacerá. ¿Tienes miedo de los hombres, delante de los cuales te cubriste de vergüenza y perdiste la reputación? Pensad en María e invocad su nombre: y no tendréis más recelo de levantar los ojos delante de vuestros semejantes. ¿Os aplasta el peso de la humillación o del dolor físico? Pensad en María, invocad su nombre y seréis aliviados. ¿Temes a la muerte horrible que rompe y pone fin a todo? Pensad en María, invocad su nombre y tendréis el coraje de aceptar ese supremo sacrificio.


“Este nombre tiene más virtud que el de todos los nombres
de los Santos para consolar a los débiles, curar a los enfermos,
iluminar a los ciegos, ablandar corazones endurecidos, fortificar
a los que combaten, animar a los cansados
y derribar el poder de los demonios”.

Nombre de fuerza

El nombre de María, en definitiva, es un nombre de fuerza. Cualesquiera que sean los enemigos que os amenazan, vengan ellos del Infierno, como el demonio que os tienta; o vengan del mundo, como los adversarios que os persiguen, invocad el poderoso nombre de María y a todos venceréis.

Cualesquiera que sean vuestras propias flaquezas, provengan ellas del orgullo, de la envidia, de la sensualidad o de la pereza, confiad vuestro débil corazón a la solicitud de la Virgen, invocad el poderoso nombre de María y os venceréis a vosotros mismos.

Precioso tesoro de la Santísima Trinidad

Recogiendo opiniones de los santos Doctores sobre el nombre de María, San Juan Eudes nos trae esta admirable síntesis:

“El nombre de María, dice San Antonio de Padua, es júbilo para el corazón, miel para la boca y dulce melodía para los oídos”.

“Bienaventurado el que ama vuestro nombre, Oh María (es San Buenaventura quien habla), porque este santo nombre es una fuente de gracias que refresca el alma sedienta y produce frutos de justicia”.

“Oh Madre de Dios, dice el mismo Santo, qué glorioso y admirable es vuestro nombre. El que lo lleva en su corazón se verá libre del miedo de la muerte. Basta con pronunciarlo para hacer temblar a todo el infierno y expulsar a todos los demonios. Los que desean poseer la paz y la alegría en el corazón, que honren vuestro santo nombre”.

“El nombre de María, dice San Pedro Crisólogo, es nombre de salvación para los regenerados, señal de todas las virtudes, honra de castidad; es el sacrificio agradable a Dios; es la virtud de la hospitalidad; es la escuela de santidad; es, por fin, un nombre completamente maternal”.

“Oh amabilísima María, exclama San Bernardo, ¡vuestro santo nombre no puede pasar por la boca sin abrazar el corazón! Los que os aman no pueden pensar en Vos, sin un consuelo y un gozo muy particular. Nunca entras sin dulzura en la memoria de los que os honran”.

“Oh María, dice San Abad Raimundo Jordán, llamado el Idiota, la Santísima Trinidad os dio un nombre que, después del de vuestro Hijo, está por encima de todos los nombres; nombre a cuya pronunciación deben doblar las rodillas todas las criaturas del Cielo, de la tierra y del Infierno, y toda lengua confesar y honrar la gracia, la gloria y la virtud del santo nombre de María. Porque, después del nombre de vuestro Hijo, no hay quien sea tan poderoso para asistirnos en nuestras necesidades, ni de quien debamos esperar más ayuda de la que necesitamos para nuestra eterna salvación”.

“Este nombre tiene más virtud que el de todos los nombres de los Santos para consolar a los débiles, curar a los enfermos, iluminar a los ciegos, ablandar corazones endurecidos, fortificar a los que combaten, animar a los cansados y derribar el poder de los demonios” (…).

Escuchemos a San Germán de Constantinopla: “Al igual que la respiración, dice, es no sólo el signo, sino también la causa de la vida, así que cuando véis cristianos que con frecuencia tienen el santo nombre de María en sus bocas, es señal que están vivos con la verdadera vida. El cariño especial que tienen para este sagrado nombre, da vida a los muertos, conserva la vida y los llena de gozo y bendición”.

En una palabra, quien dice María, dice el más precioso tesoro de la Santísima Trinidad, como afirma Orígenes. Quien dice María, dice el más admirable ornamento de la casa de Dios. Quien dice María, dice la gloria, el amor y las delicias del Cielo y de la Tierra.

Nombre terrible para los demonios

Concluímos con estas fervorosas palabras del venerable Tomás de Kempis, respecto del glorioso nombre de la Madre de Dios:

Los espíritus malignos tiemblan ante la Reina de los Cielos, y huyen como se corre del fuego, al escuchar su santo nombre. Les causa pavor el santo y terrible nombre de María, que para el cristiano es en extremo amable y es constantemente celebrado.

No pueden los demonios comparecer ni pueden poner en juego sus artimañas donde ven resplandecer el nombre de María. Como el trueno que resuena en el cielo, así caen derribados al escuchar el nombre de Santa María. Y cuanto más a menudo se profiere este nombre y más fervorosamente se invoca, más rápido y más lejos se escapan.





Nombre que debe ser continuamente invocado

De otro lado, los Santos Ángeles y los espíritus de los justos se alegran y se regocijan con la devoción de los fieles, al ver con cuánto afecto y frecuencia celebran esta memoria de Santa María, cuyo glorioso nombre aparece en todas las iglesias de la tierra, especialmente en las consagradas en su alabanza. Y es justo y digno que encima de todos los Santos sea honrada en la Tierra la Madre de Dios, a quien los Ángeles veneran todos a una sola voz, con sublimes cantos.

Sea por tanto el nombre de María venerado por todos los fieles, siempre amado por los devotos, vinculado a los religiosos, recomendado a los seglares, anunciado por los predicadores, infundido a los afligidos, invocado en todos los peligros.

(Clá Dias, João – Pequeño Oficio de la Inmaculada Concepción Comentado, Artpress, São Paulo, 1997, p. 299 a 303)
 

sábado, 3 de mayo de 2014

DEVOCIÓN A LOS MIL JESÚS

RECUERDO DEL DESCUBRIMIENTO DE LA SANTA CRUZ

JERUSALÉN (AÑO 325 D.C.)


HISTORIA

Santa Elena (247-327), madre del emperador Constantino, a la edad de 80 años, emprendió
en Jerusalén las excavaciones que dieron por resultado el hallazgo de la principal
reliquia de la Pasión, la verdadera cruz de nuestro Señor Jesucristo. Inicialmente se encontraron tres cruces. Como no se sabía cuál era la verdadera, en que nos redimió Jesús,
entonces, en esta incertidumbre, el patriarca de Jerusalén, san Macario, mandó hacer
oración y pedir iluminación al Espíritu Santo y luego hizo traer a una mujer enferma y
desahuciada por los médicos. A ésta le mando aplicar la primera cruz y la segunda sin ver
fruto alguno. Y al aplicar la tercera repentinamente la mujer quedó del todo sana y recuperó
su perfecta salud. Con este milagro se acabó la duda y se entendió que aquella era la
verdadera cruz en la que había sido crucificado nuestro Divino Salvador.

Cómo se rezan los mil Jesús
Esta devoción consiste en invocar el nombre de Jesús mil veces para derrotar de las
casas a las huestes del mal. Como testimonio del triunfo del bien sobre el mal se hace una
cruz de madera o de ramos de olivo y se conserva todo el año en la casa. El nombre de
Jesús significa Salvador. Éste viene del cielo. A san José se lo manifestó un ángel en
sueños (cfr. Mateo 1, 21) y a la Santísima Virgen, el arcángel Gabriel en el momento de
la Anunciación (cfr. Lucas 1, 31-33).

El poder de intervención y la majestad temible de este nombre es milagroso, porque está
sobre todo nombre y ante el cual se arrodilla todo ser, en los cielos, en la tierra y en los
infiernos. Para venerar este nombre sagrado, se hace un altar pequeño, con una cruz en el
medio, dos veladoras, flores y un poco de agua bendita. Se escribe una carta pidiéndole al
señor por los méritos de su Pasión, para que no falte nada de lo necesario en los hogares
y se pide un favor especial. Al final del rezo se quema. En una vasija se ponen 20 granos
de maíz o fríjol o piedras para contar el número de Jesús rezados.

Podemos rezar los mil Jesús con la camándula, de la siguiente manera:
Nos persignamos. Por la señal de la santa cruz...
En silencio pedimos la gracia que se quiere.
Rezamos el Acto de Contrición y el Padrenuestro.

Al empezar la decena de la camándula se dice: “Santísima cruz de mayo, mi abogada has
de ser, en la vida y en la muerte me has de favorecer. Si a la hora de mi muerte el demonio
me tentare, le diré: Satanás, Satanás, conmigo no contarás ni tendrás parte en mi alma,
porque el Día de la Santa Cruz dije mil veces Jesús”.

Se pasan todas las cuentas del rosario diciendo Jesús, Jesús, Jesús... (50 veces) y cuando
haya terminado de contar un rosario completo con un granito se va sumando y se dice
un Gloria, un Padrenuestro y la oración inicial. Y se vuelve a repetir hasta que se acaben
los granitos.

Cuando se hayan contado los 20 rosarios, se terminan los mil Jesús.

Oración final:
Te adoramos, oh, Cristo, y te bendecimos, que, por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.
Jesús, Jesús, Jesucristo.
Jesús, mi Jesús por siempre.
Jesús, Jesús en mi vida, Jesús, Jesús en mi muerte.
Dulce Jesús, sé mi Jesús y sálvanos.

Oremos: Oh, Dios, que, al recordar hoy el descubrimiento de la verdadera cruz, renovaste los
milagros de tu pasión, concédenos que por el valor de aquel sagrado leño de vida
alcancemos eficaz socorro y ayuda del cielo para la vida eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.
Amen.

Fuente: Crux et Gladius

sábado, 1 de febrero de 2014

Fiesta de San Juan Bosco

Hoy celebramos al santo patrono de la juventud y de la educación: San Juan Bosco, Presbítero y Fundador de la Sociedad Salesiana y del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora.



Martirologio Romano: Memoria de san Juan Bosco. 
Después de una dura infancia, ordenado sacerdote, dedicó todas sus fuerzas a la educación de los adolescentes, fundando la Sociedad Salesiana y, con la colaboración de santa María Doménica Mazzarello, el Instituto de las Hijas de Auxiliadora, para la formación de la juventud en el trabajo y en la vida cristiana. En este día en Turín, después de cumplir muchas obras, pasó devotamente al banquete eterno.

A Don Bosco encomendamos hoy a todos los maestros, para que siguiendo su ejemplo, lleven a los jóvenes confiados a ellos hacia Dios, con la palabra y su conocimiento, pero sobre todo con el ejemplo de vida.



martes, 21 de enero de 2014

Enero 21: Santa Inés Virgen y Mártir.

SANTA INÉS, VIRGEN Y MÁRTIR

Inés, siendo aún adolescente, dio el supremo testimonio de la fe con el martirio a honra y título de la castidad. 
Se dice que Santa Inés era una niña de 12 o 13 años, de origen patricio. "Su devoción, dice san Ambrosio, era superior a su edad. Su energía superior a su naturaleza”.
“¡Cuantos terrores, insiste san Ambrosio, ensayó el verdugo para asustarla! ¡Cuanto halagos y promesas para rendirla!”. Pero ella respondió: "Injuria sería para mi Esposo el pretender agradar a otro. Me entregaré sólo aquél que primero me eligió".

Rechazó al hijo del prefecto de la ciudad, Procopio, y por ello, después de prometerle riquezas, ella se negó a renunciar a su fe, por ello se le obligó a sacrificar a la diosa Vesta o Minerva, lo que no consiguieron a pesar de las torturas del fuego y de las promesas de grandes riquezas y bienes materiales.

Como en el derecho romano, no se podía condenar a muerte a una virgen, el juez Sempronio ordenó que la llevasen a un prostíbulo, con la intención de que la violasen, pero su cuerpo se cubrió con su cabello, y todos los que intentaron tocarla murieron en el acto. "Haz lo que quieras, responde Inés, impávida y confiada. Cristo no olvida a los suyos. Teñirás, si quieres, la espada con mi sangre. Pero no mancillarás mis miembros con la lujuria". Por fin fue degollada. San Ambrosio dirá: "Va coronada no de flores, sino de gracia y castidad". Fue enterrada en la vía Nomentana.



jueves, 16 de enero de 2014

LOS ESCANDALOS DE LOS SACERDOTES! VERGUENZA PARA LA IGLESIA: PAPA FRANCISCO

Los escándalos en la Iglesia suceden porque no hay una relación viva con Dios y con su Palabra. Así, los sacerdotes corruptos, en vez de dar el pan de la vida, dan un pasto envenenado al santo Pueblo de Dios: así lo ha afirmado Papa Francisco en su homilía de la mañana, durante la misa presidida en Santa Marta.

Comentando la lectura del día y el salmo responsorial, que relatan una dura derrota de los israelitas de la mano de los filisteos, el Papa observa que el Pueblo de Dios en aquella época había abandonado al Señor. Se decía que la Palabra de Dios era “rara” en ese tiempo. El viejo sacerdote Eli era un “tibio” y sus hijos “corruptos, que asustaban al pueblo y lo maltrataba”. Los israelitas para combatir contra los filisteos utilizan el arca de la alianza, pero como una cosa “mágica”, “una cosa externa”. Y son derrotados: el arca es tomada por los enemigos. No hay fe verdadera en Dios, en su presencia real en la vida: 

“Esta cita de la Escritura nos hace pensar en cómo es nuestra relación con Dios, con la Palabra de Dios: ¿es una relación formal? ¿Es una relación lejana? ¿La Palabra de Dios entra en nuestro corazón, cambia nuestro corazón, tiene este poder o no, es una relación formal, todo bien? ¡Pero el corazón está cerrado a esa Palabra! Y nos lleva a pensar en muchas derrotas de la Iglesia, a tantas derrotas del Pueblo de Dios, sencillamente porque no escucha al Señor, no busca al Señor, ¡no se deja encontrar por el Señor! Y después de la tragedia, la oración, esta: ‘Pero Señor ¿Qué ha pasado? Has hecho de nosotros el desprecio de nuestros vecinos. El desprecio y la burla de los que nos rodean. Nos has hecho refrán de los gentiles, nos hacen muecas las naciones”. 

El Papa se refiere a los escándalos de la Iglesia: 

“Pero nos avergonzamos? Muchos escándalos que no quiero mencionar de forma individual, pero que todos sabemos… ¡sabemos donde están! Escándalos, algunos que han hecho pagar mucho dinero: ¡Está bien! Se debe hacer así.. ¡La vergüenza de la Iglesia! ¿Pero nos hemos avergonzado de las derrotas de sacerdotes, obispos, laicos? La Palabra de Dios en esos escándalos era rara, en esos hombres y mujeres ¡la Palabra de Dios era rara! ¡No tenían un vínculo con Dios! Tenían una posición en la Iglesia, una posición de poder, incluso de comodidad. Pero la Palabra de Dios, ¡no! ‘Pero, yo tengo una medalla!; ‘yo llevo la Cruz’… ¡Igual que estos llevaban el arca! ¡Sin la relación viva con Dios y con la Palabra de Dios! Me viene a la mente la Palabra de Jesús para los que provocaban los escándalos… y aquí el escándalo llegó: toda una decadencia del Pueblo de Dios, hasta la debilidad, la corrupción de los sacerdotes”. 

Papa Francisco concluye la homilía dirigiendo su pensamiento al Pueblo de Dios: “¡Pobre gente! ¡Pobre gente! No damos de comer el pan de la vida; no damos de comer, en esos casos, ¡la verdad! Damos de comer pasto envenenado, muchas veces. ‘Despierta, ¡por qué duermes Señor!’. Qué esta sea nuestra oración! ¡Despierta!¡No nos rechaces para siempre! ¿Por qué escondes tu rostro? ¿por qué olvidas nuestra miseria y opresión?’ Pidamos al Señor no olvidarnos nunca de la Palabra de Dios, que está viva, que entre en nuestro corazón y que no olvidemos nunca al santo pueblo fiel de Dios, ¡que nos pide pasto fuerte!”.

miércoles, 15 de enero de 2014

Meditemos sobre la Navidad.


Hemos finalizado una gran etapa, en la que no solo disfrutamos del descanso y la compañía familiar, sino que también conmemoramos el nacimiento de nuestro Salvador.

Y es allí, en el seno de la familia de Nazaret, donde contemplamos la gloria de Dios, manifestada en su Hijo y en la mujer que Él escogió para que fuera su Madre. ¡Qué grandeza la de María! Ser la elegida de Dios para traernos la salvación.
 
La Virgen María fue "dotada por Dios con dones a la medida de su misión tan importante" (Lumen Gentium). El ángel Gabriel pudo saludar a María como "llena de gracia" porque ella estaba totalmente llena de la gracia de Dios. Dios la bendijo con toda clase de bendiciones espirituales, más que a ninguna otra persona creada. Ella es "redimida de la manera más sublime en atención a los méritos de su Hijo".  Para comprender el gran misterio de la encarnación, hay que reconocer en María a la nueva Eva, pues si por la desobediencia de Eva entramos en el pecado, por el Sí humilde, obediente y abnegado de María hemos sido redimidos, en su hijo Jesús, nuestro Señor.
Dios con su infinita misericordia, no quería que la raza humana, a quien con tanto amor ha creado, se condenara por el pecado, sino que alcanzara la redención a través del sacrificio santo de su único Hijo, el cual, nos ha nacido del vientre sin mancha de María y en éste proceso escogió a San José, como padre putativo de Jesús, llenándolo de todos los dones de un padre perfecto, para que apoyando a su esposa, conociera el triunfo de Dios sobre Satanás y el pecado.

Contemplemos a la Sagrada Familia y reconsideremos…

Hombres: ¿Qué nos hace falta para imitar a José y ser esposos modelos? ¿Qué nos hace falta para ser unos padres como José, y educar a nuestros hijos en la fe de Dios?

Mujeres: ¿Estamos imitando a María en su entrega abnegada por el hogar? ¿Qué hace falta para ser la Madre modelo que sus hijos necesitan?

Hijos: ¿Honramos a nuestros padres, obedeciendo sus reglas, respetando sus normas y correspondiendolos en el amor que nos dan? ¿Estamos imitando a Jesús, modelo de amor y entrega en el hogar?

Oremos a Jesús, María y José para que ellos reinen en nuestro hogar y nos guíen en nuestro diario caminar juntos! a María en su entrega abnegada por el hogar? ¿Qué hace falta para ser la Madre modelo que sus hijos necesitan?

Hijos: ¿Honramos a nuestros padres, obedeciendo sus reglas, respetando sus normas y correspondiendolos en el amor que nos dan? ¿Estamos imitando a Jesús, modelo de amor y entrega en el hogar?

Oremos a Jesús, María y José para que ellos reinen en nuestro hogar y nos guíen en nuestro diario ca

a María en su entrega abnegada por el hogar? ¿Qué hace falta para ser la Madre modelo que sus hijos necesitan?

Hijos: ¿Honramos a nuestros padres, obedeciendo sus reglas, respetando sus normas y correspondiendolos en el amor que nos dan? ¿Estamos imitando a Jesús, modelo de amor y entrega en el hogar?

Oremos a Jesús, María y José para que ellos reinen en nuestro hogar y nos guíen en nuestro diario caminar juntos!a María en su entrega abnegada por el hogar? ¿Qué hace falta para ser la Madre modelo que sus hijos necesitan?

Hijos: ¿Honramos a nuestros padres, obedeciendo sus reglas, respetando sus normas y correspondiendolos en el amor que nos dan? ¿Estamos imitando a Jesús, modelo de amor y entrega en el hogar?

Oremos a Jesús, María y José para que ellos reinen en nuestro hogar y nos guíen en nuestro diario caminar juntos!a María en su entrega abnegada por el hogar? ¿Qué hace falta para ser la Madre modelo que sus hijos necesitan? a María en su entrega abnegada por el hogar? ¿Qué hace falta para ser la Madre modelo que sus hijos necesitan?

Hijos: ¿Honramos a nuestros padres, obedeciendo sus reglas, respetando sus normas y correspondiendolos en el amor que nos dan? ¿Estamos imitando a Jesús, modelo de amor y entrega en el hogar?

Oremos a Jesús, María y José para que ellos reinen en nuestro hogar y nos guíen en nuestro diario caminar juntos!

lunes, 9 de diciembre de 2013

La Inmaculada Concepción

LA INMACULADA CONCEPCIÓN
Diciembre 8

Ella, desde el momento en que fue concebida por sus padres, por gracia y privilegios únicos que Dios le concedió, fue preservada de toda mancha del pecado original.

En nuestra sociedad, la pureza tiene dos valores opuestos. Mientras la droga más pura es la más cara y todos buscan el detergente que deje la ropa más blanca, muy pocos se preocupan de mantener su alma y su vida pura, de cara a la vida eterna. Incluso, quienes se confiesan seguido son, a veces, criticados y se les califica despectivamente de "mochos". La Virgen María nos invita a vivir este ideal de la pureza, aunque para ello tengamos que ir "contra corriente".

Un poco de historia

El 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX, promulgó un documento llamado "Ineffabilis Deus" en el que estableció que el alma de María, en el momento en que fue creada e infundida, estaba adornada con la gracia santificante.

Desde entonces, esta es de las verdades que los católicos creemos, aunque a veces, no entendamos. Es lo que se llama Dogma o artículo de fe.

La Virgen María fue "dotada por Dios con dones a la medida de su misión tan importante" (Lumen Gentium). El ángel Gabriel pudo saludar a María como "llena de gracia" porque ella estaba totalmente llena de la gracia de Dios. Dios la bendijo con toda clase de bendiciones espirituales, más que a ninguna otra persona creada. Ella es "redimida de la manera más sublime en atención a los méritos de su Hijo". (LG, n. 53)


La devoción a la Inmaculada Concepción es uno de los aspectos más difundidos de la devoción mariana. Tanto en Europa como en América se adoptó a la Inmaculada Concepción como patrona de muchos lugares.

María tiene un lugar muy especial dentro de la Iglesia por ser la Madre de Jesús. Sólo a Ella Dios le concedió el privilegio de haber sido preservada del pecado original, como un regalo especial para la mujer que sería la Madre de Jesús y madre Nuestra.

Con esto, hay que entender que Dios nos regala también a cada uno de nosotros las gracias necesarias y suficientes para cumplir con la misión que nos ha encomendado y así seguir el camino al Cielo, fieles a su Iglesia Católica.

Podemos aprender que es muy importante para nosotros recibir el Bautismo, que sí nacimos con la mancha del pecado original. Al bautizarnos, recibimos la gracia santificante que borra de nuestra alma el pecado original. Además, nos hacemos hijos de Dios y miembros de la Iglesia. Al recibir este sacramento, podemos recibir los demás.

Para conservar limpia de pecado nuestra alma podemos acudir al Sacramento de la Confesión y de la Eucaristía, donde encontramos a Dios vivo.

Hay quienes dicen que María fue una mujer como cualquier otra y niegan su Inmaculada Concepción. Dicen que esto no pudo haber sido posible, que todos nacimos con pecado original. En el Catecismo de la Iglesia Católica podemos leer acerca de la Inmaculada Concepción de María en los números 490 al 493.

El alma de María fue preservada de toda mancha del pecado original, desde el momento de su concepción. María siempre estuvo llena de Dios para poder cumplir con la misión que Dios tenía para Ella.

Con el Sacramento del Bautismo se nos borra el pecado original. Dios regala a cada uno de nosotros las gracias necesarias y suficientes, para que podamos cumplir con la misión que nos ha encomendado.

¡Virgen María, Madre Inmaculada, ruega por nosotros!!
Autor: Tere Fernández