jueves, 14 de julio de 2016

México: No teman abandonar el culto a la "santa" Muerte


No teman abandonar el culto a la "santa" Muerte
Afirma exorcista en México
No hay que tener miedo a escapar de sus garras, lo sabemos gracias a la Palabra de Dios.


Engañados con la idea de que la adoración a la Santa Muerte está relacionada con la fe católica, algunos fieles, bajo la promesa de que recibirán numerosos beneficios al rendirle honores, se inician en el culto de su veneración; adquieren dijes, estampillas y pinturas que la representan; figuras de yeso que colocan en un altar; le llevan ofrendas para mantenerla contenta, e incluso hay quienes llegan a tatuársela.

Sin embargo, suele suceder que al tiempo, ya por enterarse de que esta imagen nada tiene que ver con Dios, ya porque su vida sólo ha empeorado desde que comenzaron a adorarla, desean abandonar el culto; pero aquí se les presenta un gran problema: sus iniciadores les han advertido que de no guardarle lealtad absoluta, recibirán severos castigos. ¿Qué se le puede decir a una persona que se halla en esta situación tan tormentosa?

El Padre Jil Portilla, exorcista para la II Vicaría de la Arquidiócesis de México y especialista en el tema, habla al respecto en la revista mexicana Desde la fe. Señala que muchísima gente ha sido engañada con el rito de la adoración a este idolillo de la muerte, que en realidad no es ninguna santa; han caído en esa trampa de que recibirán de esa imagen numerosos favores -puntualiza el exorcista-, sólo por rendirle culto, creándole un altar en el que habrán de colocarle flores y alimento; sin embargo, les advierten que de renunciar a ella, caerá sobre ellos su venganza.
Señala Portilla que mucha gente, queriendo remediar sus problemas, acepta esa condición, sin saber que quien realmente se esconde detrás de esa imagen es el diablo, quien los ha comenzado a atormentar; cuando esto sucede, con frecuencia desean abandonar su culto, pero tienen miedo de renunciar a él por temor a sufrir las consecuencias. No obstante, señala el sacerdote, nadie debe temer a renunciar a ese idolillo mal llamado "Santa muerte"; es verdad que el demonio enfurece cuando alguien ya no le da culto a sus obras y busca asustarlo para que no renuncie e sus engaños, pues su intención es llevarlo al infierno del sufrimiento. Para no tener miedo a escapar de sus garras, tenemos como fundamento la Palabra divina: 
"el Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo (1 Juan 3:8)";
·       "Todo aquel que invoque el nombre del Señor se salvará… (Romanos 10:13)";
·         "Sométanse, pues, a Dios, resistan al diablo y huirá de ustedes (Santiago 4:7)"; "…
·         el diablo, como león rugiente, anda buscando a quién devorar, resístanle firmes en la fe… (1 Pedro 5: 8-9)".

Así que si alguien invoca el nombre de Jesús, Él lo defenderá de todas las obras del diablo, señaló el P. Jil Portilla. Agregó que en cuanto a los que se tatúan la imagen de la Santa Muerte han cometido dos faltas; la primera, tatuarse, pues el libro de Levítico establece esa prohibición, ya que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo; y la segunda, gravarse esa imagen, la cual deben quitarse de alguna manera, sin miedo, buscando pacientemente una forma de hacerlo, pues de seguir llevándola naturalmente continuarán sintiendo incomodidad.
Dijo que en lo referente a las imágenes que se hayan adquirido de ella, deben destruirse como todo objeto de superstición, rociándoles agua bendita, pidiendo al Señor su protección y rezando un Padre Nuestro y un Ave María para echar fuera el miedo a la venganza del maligno y quebrantar sus acechanzas; jamás deben tirarse enteras a la basura, para no correr el riesgo de que los recolectores se sientan tentados a tomarlas o les ocasione algún temor.

Asimismo, el P. Jil Portilla señaló que quienes aún piensan que el culto a la Santa Muerte está permitido por la fe católica, deben saber que Dios no es el autor de la muerte, lo cual señalan claramente las Sagradas Escrituras de las siguientes maneras: … Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su mismo Ser, pero la muerte entró en el mundo por envidia del diablo y la experimentan sus secuaces… (Sabiduría 2: 23-24); No busquen la muerte con los extravíos de su vida, no se atraigan la ruina con las obras de sus manos; ni fue Dios quien hizo la muerte ni se recrea en la destrucción de los vivientes (Sabiduría 1:12-13), y la más convincente: por tanto, así como los hijos participan de la sangre y de la carne, así participó Él (Jesucristo) de las mismas para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir al diablo, y liberar a cuantos por temor a la muerte estaban de por vida sometidos a la esclavitud… (Hebreos 2:14-15).

Así que nadie debe engañarse, quien le da culto a la "Santa Muerte" le da culto a las obras del diablo; es decir, que no se debe relacionar a la fe católica con ese culto, finalizó.

Por: | Fuente: www.portaluz.org

domingo, 8 de mayo de 2016

En el vientre de una mamá habían dos bebés.

En el vientre de una mamá habían dos bebés... 
Uno preguntó al otro: "Tu crees en la vida después del parto?" El otro respondió: "Claro que si. Tiene que haber algo después del parto. Tal vez estamos aquí para prepararnos para lo que vendrá más tarde" "Tonterías", dice el primero."No hay vida después del parto. Que clase de vida seria esta?" 
El segundo dice: "No lo se, pero habrá más luz que la hay aquí. Tal vez podremos caminar con nuestras propias piernas y comer con nuestras bocas. Tal vez tendremos otros sentidos, que no podemos entender ahora." El primero contestó: "Eso es un absurdo. Caminar es imposible. Y comer con la boca!? Ridículo!. El cordón umbilical nos nutre y nos da todo lo demás que necesitamos. El cordón umbilical es demasiado corto. La vida después del parto es imposible." El segundo insistió: "Bueno, yo pienso que hay algo y tal vez sea diferente de lo que hay aquí. Tal vez ya no necesitemos de este tubo físico."

El primero contestó: "Tonterías, además, de haber realmente vida después del parto, entonces por qué nadie jamás regreso de allá? El parto es el fin de la vida y en el pos parto no hay nada más allá de lo oscuro, silencio y olvido. Él no nos llevará a ningún lugar. "Bueno, yo no lo se", dice el segundo "pero con seguridad vamos a encontrarnos con Mamá y ella nos cuidará." 

El primero respondió: "Mamá, tu realmente crees en Mamá? Eso es ridículo. Si Mamá existe, entonces, dónde está ella ahora?" El segundo dice: "Ella está alrededor nuestro. Estamos cercados por ella. De ella, nosotros somos. Es en ella que vivimos. Sin Ella, este mundo no sería y no podría existir." Dice el primero: "Bueno, yo no puedo verla, entonces, es lógico que ella no existe." El segundo le responde a eso: "A veces, cuando tú estás en silencio, si te concentras y realmente escuchas, tú podrás percibir su presencia y escuchar su voz amorosa allá arriba."


Así es como un escritor húngaro explicó la existencia de Dios...

Virgen María, Inmaculada y Milagrosa Madre de Dios y Madre de los pecadores, protege a todas las madres del mundo y derrama tus gracias sobre cada familia.

viernes, 22 de abril de 2016

Si Dios existe, ¿Por qué no actúa ?

¡Salve María!
Y no es que solo vemos lo que pasa a nivel politico o gubernamental en nuestros pais... eso ya se sale de los conceptos de "existencia" filosofica. Vivimos (o por lo menos tratamos de vivir...) en un pais que "existe" de milagro; y esto ya es una prueba de la existencia de Dios. Que cosita cierto?
Ahora bien, sucede que en nuestro diario vivir la existencia de Dios la fundamentamos en nuestra vana y superficial conveniencia: Si me va bien: gracias a Dios!; y si me va mal y vivo salado para todo: Dios no existe o se olvido de mi... francamente! a donde hemos llegado por Dios que condicionamos la existencia de Él a partir de lo que pasa en "nuestro pellejo".
 
Que egoismo tan dramatico, exagerado y lunatico! Perdón pero es que me da coraje hasta conmigo mismo pues estas cosas pasan por la cabeza de cualquier ser humano y hasta por la cabeza de los que la llevan de adorno (me refiero a la que llevan la cabeza de adorno...)
(y el problema no está en que pase por las cabezas... el problema está cuando consentimos en esta seudorealidad existencial!)

También llegamos a ser tan ocurrentes que nos olvidamos que también puede pasar lo siguiente:

¿O resulta que su forma de actuar es distinta a nuestra conveniencia?
 
¿O será que actúa y no nos damos cuenta de que es Él?
 
¿O es que espera a que demos alguna señal de vida espiritual o de confianza filial?
 
¿O será que los que nos decimos creyentes y cristianos pasamos de largo como si la cosa no fuera con nosotros?
 

Y si el asunto deriva en tragedia las preguntas le echan en cara a Dios lo que ha sucedido:
Si existes ¿cómo puedes permitir esto?
 ¿Cómo puedes dejar de Tu mano a tantas personas?
 
¿Eres un ser cruel o un Padre?
 ¿Te importamos de verdad o nos dejas desvalidos y te diviertes con nosotros como si fuéramos unos juguetes rotos? Dios es el culpable. Si existe, claro. Las preguntas insisten, se reiteran millones de veces: ¿Cómo puedes permitir, siendo Dios, estos desastres naturales, por más sobrenaturales que sean los motivos? ¿Por qué no los paras, por qué no detienes Tu mano? ¿Por qué actúas así, con tanta saña?

Pero Dios actúa, ya lo creo que actúa. Su gracia se extiende por las almas, llama, perdona, reactiva, enciende, insiste y conspira para "emboscarnos" en su amor... y  nosotros:  nada de nada, pues hasta de estas tacticas divinas de enamoramiento logramos escaparnos.

Pero lo que en realidad sucede es que Dios no actúa sólo cuando a nosotros nos conviene o según pensamos que podría ser lo más adecuado. Su Amor sigue obrando milagros y pronunciando las bienaventuranzas. Su Amor sigue resucitando a los muertos, que hieden por el pecado. Su Amor sigue siendo omnipotente y sigue estando a nuestro lado, tan misericordioso como siempre. Se supone. Entonces, ¿qué le ocurre a Dios? ¿Se ha vuelto loco? ¿Cómo se entiende todo este cúmulo de desastres? El mundo parece huérfano, y anda angustiado e incrédulo. Trémulo, cariacontecido. Incrédulo de Dios porque de lo demás se lo cree todo. Lo que sea. Desde un mitin político a la magia negra. Un mundo descorazonado, perdido en disquisiciones que no llevan a ningún lado. Un mundo disfrazado en un constante carnaval de mentiras. Si Dios es Dios ¿por qué no actúa un poco más a la vista? Que haga el definitivo milagro, y nos libre del dolor “innecesario”; de la muerte, de la guerra, del hambre. Que dé de beber a los millones de sedientos con agua potable, y se deje de tanta espiritualidad. Eso ya vendrá luego.

Y así. Es como si para la gente Dios no diera una a derechas, y quisiéramos indicarle que se equivoca y que de esa otra manera podría ser mejor. Que se adecue Dios un poco, vamos, que ceda. Por eso ante el misterio de las hecatombes, ante la palpable muestra de nuestra nada, todo esto se intensifica. ¿Por qué, por qué, por qué? ¿Por qué puede permitir Él, que es Amor, unas calamidades semejantes, un sufrimiento tal? “Bendice alma mía al Señor”, reza alguien. Y otros, rabiosos, le tildan de sádico. Por decir que no quede. Lo que no saben es que Dios hace milagros constantemente. El primero mantenernos en la vida (dio la Suya a cambio), y respetar nuestra libertad, y esperar hasta el último momento nuestra respuesta… Y consuela millones de corazones, y sana, y habla. Pero Su lenguaje tiene infinitos registros. ¿No están ustedes un poco con la mosca detrás de la oreja? No quisiera ponerme excesivamente trascendental e impertinente. Sólo lo justo. Y mucho menos apocalíptico. Pero en un plazo de tiempo no muy largo estamos teniendo terremotos especialmente fuertes, tsunamis devastadores, inundaciones, corrimientos de tierras, tornados, vientos fortísimos, etc. Para muchos será obra del clima: algo anda mal, el hombre algo está haciendo muy mal (y no les falta razón); para otros es cosa de ciclos o de la casualidad, sin más; y para los que creemos en la Providencia ordinaria y extraordinaria todo responde a una lógica divina.

No hay nada más natural que lo sobrenatural. Dios ejerce de Dios. Dios ejerce de Padre, y tutela y perdona y se rodea cada día de millones de hijos pródigos. Pero también inspira y avisa. Soy de los que piensa que necesitamos de cuando en cuando que se nos zarandee un poco -o un mucho- las almas, para que despertemos de la modorra interior, del pasmo, de la abulia, del tedio, de la tibieza. Y permite hechos que nos parecen incomprensibles y “excesivos”. Pero Su justicia va a la par de Su misericordia. No podemos pensar que Dios permanezca indiferente en una sociedad de hombres no precisamente justos. ¿Quién se acordaba de Haití? Es más, una vez pasado el primer desconcierto y demás ¿quién se acuerda de Haití? Es un ejemplo. La Virgen avisó también desde Lourdes y desde Fátima de lo que podría pasar si los hombres no dejaban de pecar, de adorar a Satanás con sus obras. Y llegaron las dos guerras mundiales, y por un estricto odio a Dios llegó la Guerra Civil española (menos cuentos) y el Holocausto, los gulags y hasta la situación de orden publico en Colombia, la corrupción de algunos dirigentes sociales y según lo que dicen por Ahí... hasta los segundos mandatos... Y seguimos en las mismas: Dios no existe o tiene la culpa de todo lo que nos estorba. Francamente!!!

Dios actúa, ya lo creo que actúa. La paz es Su paz, se pongan como se pongan los capitostes del rencor y del odio. Dios vela por la Historia y vela por TODAS las almas, personalmente. Y estas catástrofes naturales que está padeciendo el mundo deberían servirnos para sacar algunas conclusiones, para despejarnos el alma de sandeces. Hay cosas que no podemos controlar, pero muchas otras sí, sobre todo nuestra elección en cada momento. Podemos elegir la verdad y el bien. Si el hombre no hace lo posible por mejorar, por salir de su egotismo enfermizo, el mundo tampoco mejorará. Si los desastres de la naturaleza asustan, más nos debería asustar la desolación de las almas. Estamos a tiempo de cambiar. Cada uno.
 
Y entonces cual es la moraleja?
Pues le rezamos y nos abandonamos en las manos de ese Dios que "existe" o no llegamos a ningún mañana.
Virgen de Fátima, ruega por nosotros!!!

Prometiendo oraciones por sus intenciones,
In Domina,
Hno. Camilo A. Gálvez L.
Heraldos del Evangelio
Medellín - Colombia


martes, 1 de diciembre de 2015

Un Sacerdote con una historia interesante.

Practicó hipnotismo, control mental, adivinación... Pero hoy es sacerdote y ayuda a la gente a evitarlo.

El padre Pavol Hucík es uno de los mayores expertos en ocultismo de Eslovaquia, con la particularidad de haber conocido ese mundo oscuro por dentro y en profundidad.

Compatibiliza su servicio como párroco en la pequeña ciudad de Bystrany con un servicio de "liberación" para ayudar a las personas esclavizadas y oprimidas por lo esotérico o mágico, e imparte charlas y seminarios, para jóvenes y mayores, advirtiendo de sus peligros. Él estuvo "allí dentro" y no niega su poder... ni su maldad.

Con la democracia, un "boom" esotérico Pavol nació en una familia de valores católicos en 1975. En 1989, cuando cayeron el Muro de Berlín y la tiranía comunista, Eslovaquia se llenó de literatura occidental hasta entonces prohibida o inaccesible, y eso incluía libros de ocultismo y esoterismo.

Con apenas 15 años, Pavol devoraba estos libros esotéricos, dedicándoles todo su tiempo y dinero: misticismos extraños, meditación trascendental, hipnosis, ocultismo.

Una vez aprendida toda la teoría, decidió ponerla en práctica una noche que estaba aburrido con un grupo de amigos, viendo la televisión en casa de ellos.

"Me senté en una esquina cerca de la puerta. Cerré los ojos, y empecé a meditar. No meditaba sobre Dios o las Escrituras. Pensaba en usar las fuerzas del subconsciente para hipnotizar a una amiga que se sentaba a mi lado, cerca de la puerta. No se lo dije a nadie, todo sucedía en mi interior. Después de un rato relativamente largo, abrí los ojos, y vi que mi amiga estaba dormida. Podía ser algo normal, así que la toqué y sacudí para ver si despertaba. Pero no lo hizo, no reaccionaba, estaba en una especie de estado inconsciente. Me asusté y volví a mi sitio, no quería que nadie se diese cuenta. Retomé la concentración, dando la orden contraria, quería despertarla. Por fortuna lo conseguí, y ella despertó".

El joven Pavol quedó entusiasmado ante lo que parecía un gran poder. Convenció a la chica para quedar con asiduidad y practicar con ella la hipnosis. Y funcionaba.

La atracción de la hipnosis.

"Después de algunas sesiones, podía hipnotizarla solo con contar a diez. Funcionaba incluso al aire libre, con frío. Funcionaba incluso cuando ella no quería. Una vez ella no quería reunirse conmigo. Simplemente le ordené que viniese. Al día siguiente, se presentó como habíamos quedado, comentando que no pudo controlar sus propias piernas, que, dijo, empezaron a moverse por sí solas".

Pavol experimentó con varias modalidades de hipnosis: por ejemplo, decía a su amiga que tal día a tal hora entraría en trance, y así sucedía. También la hacía dormir con un casete en el que resonaban sus palabras, y la chica solo despertaba cuando su hermana la abofeteaba.

Pasando a cosas peores.

"Cuanto más comes, más hambre tienes", explica Hucík. "Empecé a hacer cosas peores que la hipnosis". La lista es larga. Primero, magia "blanca" (algo que según la Iglesia y los exorcistas, no existe: la magia es, o un engaño, o una superstición que aleja de Dios, o, si pasan cosas inexplicables y poderosas, es acción demoniaca: no hay magia buena).

Influir a otros.

Pavol no era un chico devoto, pero sí se consideraba católico. De alguna manera pensaba que se trataba de "poderes" que Dios podía dar a algunos, como él. Y un poder, ¿no está para usarse? "Hice cosas malas como influir a otras personas" [con la hipnosis y el ocultismo]: que el profesor no le preguntase en clase, que el revisor no le pidiese el billete ("le hacía creer que ya lo había revisado, cuando la verdad es que iba sin billete").

Una "contra-fuerza" en el "nivel alfa".

Había un nivel de concentración "ocultista" llamada "nivel alfa", el nivel mental en el que se "hacen cosas". A él le servía, por ejemplo, para memorizar temas para la escuela. En ese "nivel alfa" podía influir a otras personas. Pero había algunas que parecían estar protegidas por una especie de "contra-fuerza".

Pavol sospechaba que quizá eran personas que también se dedicaban a lo oculto, que así generaban esa barrera, pero luego comprobó que no era así.

"Una noche, todo se aclaró. Intenté rezar estando en nivel alfa. No pude hacerlo. Era como pegarte con la cabeza en un muro. Era la misma sensación que tenía cuando no conseguía influir a una persona mediante prácticas ocultistas. Me pregunté qué tipo de poder era ese, que no podía superar. Y entonces, en mi interior, entendí que era el poder de Dios".

Pavol quedó "negativamente sorprendido", es decir, molesto: ¡él estaba en el lado malo, el lado anti-Dios! Por un lado, nunca había pretendido tal cosa, pero, pensó, ¿acaso se había detenido alguna vez a consultar a Dios sobre estas actividades, en escucharle a Él?

Primer paso: admitir la adicción.

Se acercaban los exámenes finales del instituto: no tenía tiempo para realizar más sesiones ocultistas, al menos por una temporada. Pero descubrió que se ponía nervioso, que deseaba volver a ejercer su poder sobre otros, algo que era ahora claro que estaba mal. "Me di cuenta de que sufría adicción al ocultismo".

En ese momento encontró el primer libro de espiritualidad cristiana que le ayudó: "Renovación en el Espíritu Santo", del teólogo y sacerdote eslovaco Jozef Vrablec (1914-2003). No era teoría árida, era un libro práctico y apasionado: incluía una oración al Espíritu Santo, y Pávol la rezó.

"En mi alma sentí algo nuevo, hermoso, y liberador. Era algo lleno de vida, y me traía un gran gozo. Era algo completamente distinto a lo que había experimentado en ejercicios de concentración o en meditaciones de vaciamiento según el yoga o las religiones orientales", explica.

Era la acción del Espíritu Santo, con sus dones: gozo, paz, sabiduría, guía...

Decisión final, en el seminario.

Fue "guiado por el Espíritu Santo" que aquel joven de unos 18 años entró en el seminario para ser sacerdote y servir a Dios. Aún en el primer año intentó mantener alguna relación con el mundo de lo oculto, pero se apuntó a un curso de Renovación en el Espíritu Santo, y en él se insistía a los participantes en que renunciasen a estas prácticas. Varios participantes de más edad ya lo habían hecho, y podían explicar a Pávol por qué era necesario e imprescindible para un cristiano. Así puso punto final a cualquier práctica oculta.

Pero no a su estudio teórico, esta vez desde el punto de vista cristiano. De hecho, su tesis de teología trató de ese tema: "La parapsicología desde el punto de vista del cristianismo". Con ella, pretendía compensar sus errores y quizá ayudar o prevenir a otras personas.

Ayudar a la gente dañada.

Como sacerdote joven, pronto descubrió que el ocultismo, los curanderos, adivinos y brujos estaban dañando a muchas personas, bien con meras estafas, bien introduciéndolas en lo esotérico. Además, muchas personas que según los psiquiatras estaban perfectamente sanas podían describir sus síntomas de opresión, oscuridad, presencias extrañas, voces. Pavol creía, acogía y entendía a estas víctimas del ocultismo, y decidió ayudarlas: darles consejo, estudiar su caso, orar por su liberación.

Y el primer paso a menudo es decir: "haz como hice yo, renuncia a todo lo oculto". "Cuando estas personas renuncian a las prácticas ocultistas y confían sus vidas a Jesucristo, sus pesadillas empiezan a desaparecer, dejan de oir voces y ver espíritus, se liberan de presiones internas y de sentimientos negativos", afirma.

"Así que Dios gradualmente me llevó a mi ministerio de liberación. Hoy le doy gracias por todo lo que experimenté y por el hecho de que puedo ayudar a las personas que fueron atrapadas y dañadas por los servicios misteriosos y frugales de la magia y el ocultismo".

viernes, 26 de junio de 2015

"Medjugorje: Apariciones no serían sobrenaturales"

           Una imagen de la Virgen de Medjugorje. Foto Wikipedia Beemwej (CC-BY-SA-3.0)

"ROMA, 25 Jun. 15 / 06:02 pm (ACI).- Un vaticanista filtró la decisión de la Santa Sede sobre las presuntas apariciones de la Virgen de Medjugorje en Bosnia Herzegovina. Luego de investigar por varios años los hechos, el Vaticano declararía que no hay eventos sobrenaturales; pero permitiría que los fieles sigan peregrinando al lugar.
Aunque el Vaticano no ha dado una fecha para anunciar oficialmente la decisión del Papa Francisco sobre este caso, Gianluca Barile publicó en su blog “Diario de un vaticanista” que ayer hubo una asamblea de la Congregación de la Doctrina de la Fe (CDF). Tras la reunión, el presidente de este dicasterio, Cardenal Gerhard Ludwig Müller, habría dicho que la única concesión para Medjugorje es ser “reconocido como un lugar de oración porque Dios sabe recoger allí donde no siembra”.
En cuanto a lo demás, indica Barile, el juicio de la CDF sobre “estos fenómenos ha sido completamente negativo”.
El vaticanista indica que para el dicasterio las supuestas apariciones a los seis videntes de Medjugorje “no tienen ninguna sobrenaturalidad y por eso se prohíbe que los fieles participen en los ‘éxtasis’ de los seis ‘videntes’ y a estos últimos se les prohíbe divulgar los textos de los mensajes que dicen recibir de la Virgen”.
Además la parroquia de Medjugorje no se convertiría en Santuario y los obispos no podrán acoger a los “videntes” como tales y los fieles no deberán reconocerlos tampoco de esa forma.
Para Barile la severidad del Vaticano se debería a “los intereses económicos” de los “videntes” que han invertido dinero en albergues y agencias de viaje, entre otros; además de su “desobediencia mostrada ante el Obispo de Mostar, su diócesis, ante el Papa y la Comisión Ruini”, que creó Benedicto XVI para investigar las supuestas apariciones.
En declaraciones al diario italiano Il Giornale, una de las “videntes”, Vicka Ivankovic, dijo que espera “con serenidad y tranquilidad lo que será la posición del Papa. Estoy en plena obediencia a la Iglesia y la Virgen me ha dicho que no me preocupe”.
La última palabra corresponde ahora al Papa Francisco que ya tiene toda la información sobre este caso.
El sábado 6 de junio, de regreso de su viaje a Sarajevo y en la habitual rueda de prensa a bordo del avión papal, el Papa Francisco afirmó que la comisión vaticana que estudió las supuestas apariciones marianas en Medjugorje “ha hecho un buen trabajo”.
En marzo de 2010, bajo el pontificado de Benedicto XVI, la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) creó la Comisión Internacional de investigación sobre Medjugorje, presidida por el Cardenal Camillo Ruini.
El Santo Padre dijo que “han hecho el estudio y el Cardenal Ruini ha venido a mí y me ha entregado el estudio después de tantos años, no sé, tres o cuatro años más o menos… han hecho un buen trabajo”.
“Estamos ahí, para tomar decisiones y después se dirán... Solamente algunas orientaciones de los obispos, pero se tomarán algunas líneas”, añadió.
Tras días después y sin mencionar a Medjugorje el Papa dijo en su homilía de la Misa que preside cotidianamente en la capilla de la Casa Santa Marta que andar pendiente de “videntes” para saber qué les dirá en “la carta que la Virgen les enviará a las cuatro de la tarde” no es parte de la identidad cristiana, sino que la diluye.
Francisco advirtió a los fieles que hay dos caminos que diluyen el testimonio cristiano. “hay algunos que siempre necesitan novedades en la identidad cristiana y olvidan que han sido elegidos, ungidos”, que “tienen la garantía del Espíritu” y que “buscan: ¿dónde están los videntes, qué nos dice hoy la carta que la Virgen les enviará a las cuatro de la tarde? – Por ejemplo ¿no? Y viven de esto. Esta no es identidad cristiana. La  última palabra de Dios se llama ‘Jesús’ y nada más”.
Fuente: ACI PRENSA

jueves, 5 de febrero de 2015

PERDÓN.

¿Podemos perdonar cualquier ofensa?
Podemos y debemos. El Padrenuestro dice “perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a quien nos ofende”. Con ello, Jesucristo nos indica que debemos perdonar porque esta acción nos enriquece espiritualmente.

¿Tenemos que perdonar aunque no nos pidan perdón?
Siempre. Cuando nosotros perdonamos a alguien que nos ha ofendido, le restituimos su dignidad y ello hace que nosotros mismos también podamos ser dignos de recibir el perdón.

¿Cómo debemos perdonar los cristianos?
Es conocida la cita de C.S. Lewis: “No hay caridad cristiana, sino mera justicia, al disculpar lo excusable. Para ser cristianos, debemos perdonar lo inexcusable, porque así procede Dios con nosotros”. Dice Benedicto XVI: “perdonar no es olvidar, sino transformar”.

¿Dios perdona solo a través del sacramento de la confesión?
Sí. Solo Dios perdona los pecados. El sacerdote lo hace porque Dios se lo ha confiado y es en Su nombre en el que lo hace. En realidad, al confesarle los pecados al sacerdote, se los estamos diciendo al propio Cristo.

¿Quedamos totalmente limpios tras recibir la absolución y llevar a cabo la penitencia?
Sí. El fruto de la confesión, “no es sólo la remisión de los pecados, necesaria para quien ha pecado. Produce una verdadera resurrección espiritual, una restitución de la dignidad y de los bienes de la vida de los hijos de Dios, el más precioso de los cuales es la amistad con Dios”, afirmaba el beato Juan Pablo II. La Misericordia de Dios deja nuestra alma limpia y resplandeciente.

¿Dios nos perdona aunque no le pidamos perdón?
Los límites del mal los pone la Divina Misericordia. Esto no implica que todo el mundo se salve automáticamente por Misericordia de Dios, disculpando así todo pecado, sino que Dios perdonará a todo pecador que acepte ser perdonado. Afirma Benedicto XVI: “el perdón, la superación del mal, pasa por el arrepentimiento. Y si el perdón constituye el límite al mal (¡cuántas lecciones se podrían sacar de esta verdad para superar los conflictos armados!), la libertad condiciona, en cierto modo, a la Divina Misericordia”.

Mis pecados, ¿afectan a los demás?
Si bien todo pecado es personal, porque es un acto de libertad de un hombre en particular, es, al mismo tiempo, social. Recordaba el beato Juan Pablo II que “en virtud de una solidaridad humana tan misteriosa e imperceptible como real y concreta, el pecado de cada uno repercute en cierta manera en los demás”.

¿Qué podemos hacer si, aun queriendo, no somos capaces de perdonar una ofensa?
Dios promete que, cuando venimos a Él, pidiéndole perdón, nos lo concede gratuitamente. Cuando nos cueste, tenemos que pedirle al Corazón de Jesús que nos introduzca en “su horno ardiente de caridad”, para conseguirlo.

¿Tengo que pedir perdón si mi intención era buena?
Basta con que hayamos hecho daño para tener que pedir perdón. Lo importante es saber con qué he ofendido al otro… mucho más allá de mi intención.

¿Qué diferencia hay entre el perdón de Dios y el perdón humano?
El perdón humano es en sí mismo impotente e ineficaz, porque es algo exterior a la falta, puede pasar por alto la ofensa, olvidar, pero no puede borrar la mancha contraída por el ofensor. El perdón divino es omnipotente y eficaz; aniquila la falta, perdona la pena, borra la mancha, llega hasta las profundidades de nuestro ser para recrear en nosotros un corazón puro y renovar en nuestras entrañas el espíritu de rectitud. Y por si esto fuera poco, nos devuelve todas las riquezas sobrenaturales que por el pecado habíamos perdido.

¿Podemos vivir sin perdonar?
Claro que no. Dice San Juan Crisóstomo que “nada nos asemeja tanto a Dios como estar siempre dispuestos a perdonar”. Es la lección de los mártires: mientras los fusilaban repetían palabras de perdón. El Beato Cruz Laplana, el Obispo absolvía a sus asesinos del pecado que estaban cometiendo. Si en circunstancias extremas ellos pudieron, ¿nosotros, no?

viernes, 12 de septiembre de 2014

Nuestra Señora de los Dolores


A lo largo de su vida, Nuestra Señora tuvo alegrías y dolores. Grandes alegrías, grandes dolores...

La cuaresma, sobre todo la Semana Santa, y hoy, el día de su fiesta, es una época oportuna para acompañar los dolores de Nuestra Señora. Lo invitamos a usted para estar al lado de la Virgen Dolorosa en los siete dolores que ella tuvo. Aunque los dolores fueron muchos, no solamente siete.

Aquí están los episodios de los Santos Evangelios. Ellos formaron el camino de dolores de la Hija amorosa de Dios Padre que sufrió en su alma padecimientos semejantes a los de la Pasión de su Divino Hijo.

Es imposible comparar los dolores que Ella sufrió junto a Jesús. Ninguna criatura vivió con tanto amor esos dolores. Además, ¡sólo Ella puede ser llamada corredentora! ¡Solo Ella puede ser llamada Omnipotencia Suplicante!

Unamos nuestros dolores imperfectos a los sufrimientos de Ella. Considerando los padecimientos de la Madre Dolorosa, encontraremos la fuerza para soportar las dificultades de nuestro día a día, tendremos fuerza para subir a lo más alto de nuestro propio Calvario.

Corona de los Siete Dolores de Nuestra Señora

La Corona de los Siete Dolores de Nuestra Señora recuerda los principales dolores que la Virgen María sufrió en su vida terrenal, culminando con la pasión, muerte y sepultura de Su Divino Hijo. Y es junto a la Cruz que la Madre de Jesús se torna Madre de todos los hombres y del cuerpo Místico de Cristo: la Iglesia Católica.

Unirse a los dolores de María es unirse también a los dolores de Nuestro Señor Jesucristo.
Al inicio se reza el Credo, el Padre Nuestro y 3 Ave Marías. Para cada dolor de María debe rezarse 1 Padre Nuestro, 7 Ave Marías y 1 Gloria al Padre.



Primer Dolor de Nuestra Señora: Presentación de Jesús en el Templo y la profecía de Simeón:

Al presentar al Niño Jesús en el Templo, Simeón los bendijo y dijo a María su madre: He aquí que éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel y para señal de contradicción, para que sean descubiertos los pensamientos de muchos corazones. Y una espada traspasará tu misma alma (Lc 2, 34-35)

Unidos al dolor que María sintió en esa ocasión, pidamos fuerzas y gracias para soportar con paciencia todos los dolores de nuestra vida y para mantenernos apartados del pecado.

1 Padre Nuestro, 7 Ave María y 1 Gloria al Padre.

Segundo Dolor de Nuestra Señora: La Huida a Egipto

Después que ellos partieron, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José, diciendo: "Levántate; toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.

Entonces José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliese lo que habló el Señor por medio del profeta, diciendo: De Egipto llamé a mi hijo. (Mt 2, 13-14).

Unidos al dolor que María sintió en esa ocasión, pidamos fuerzas y gracias para soportar con paciencia todos los dolores de nuestra vida y para mantenernos apartados del pecado.

1 Padre Nuestro, 7 Ave María y 1 Gloria al Padre.

Tercer Dolor de Nuestra Señora: La pérdida del Niño Jesús en el Templo

Una vez acabados los días de la fiesta, mientras ellos volvían, el niño Jesús se quedó en Jerusalén; y sus padres no lo supieron. Suponiendo que él estaba en la caravana, fueron un día de camino y le buscaban entre los parientes y los conocidos. Como no le encontraron, volvieron a Jerusalén buscándole.

Aconteció que después de tres días, le encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían se asombraban de su entendimiento y de sus respuestas. Cuando le vieron, se maravillaron, y su madre le dijo:

- Hijo, ¿por qué has hecho así con nosotros? He aquí, tu padre y yo te buscábamos con angustia.

Entonces él les dijo:

-¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los asuntos de mi Padre me es necesario estar? Pero ellos no entendieron el dicho que les habló. Descendió con ellos y fue a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres. (Lc 2, 43-50)

Unidos al dolor que María sintió en esa ocasión, pidamos fuerzas y gracias para soportar con paciencia todos los dolores de nuestra vida y para mantenernos apartados del pecado.

1 Padre Nuestro, 7 Ave María y 1 Gloria al Padre

Cuarto Dolor de Nuestra Señora: El encuentro con Jesús camino al Calvario

Uno de los momentos más punzantes de la Pasión es el encuentro de Jesús con Su Madre en el camino del Calvario. Las lágrimas que María derramó, el cambio de miradas con su Hijo, la constatación de las crueldades que Él estaba sufriendo, todo ocasionaba un inmenso dolor en Su Corazón de Madre.



Unidos al dolor que María sintió en esa ocasión, pidamos fuerzas y gracias para soportar con paciencia todos los dolores de nuestra vida y para mantenernos apartados del pecado.

1 Padre Nuestro, 7 Ave María y 1 Gloria al Padre

Quinto Dolor de Nuestra Señora: María queda de pie junto a la Cruz de Jesús

María acompañó de cerca todo el sufrimiento de Jesús en la Cruz y asistía de pie a su muerte: “Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María esposa de Cleofás y María Magdalena”. (Juan 19, 25)


Unidos al dolor que María sintió en esa ocasión, pidamos fuerzas y gracias para soportar con paciencia todos los dolores de nuestra vida y para mantenernos apartados del pecado.

1 Padre Nuestro, 7 Ave María y 1 Gloria al Padre.

Sexto Dolor de Nuestra Señora: María recibe el cuerpo de Jesús muerto en sus brazos

Nuestra Señora de la Piedad, es así como el pueblo católico invoca a María en este momento de la Pasión. “Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con las especias, de acuerdo con la costumbre judía de sepultar”. (Juan 19, 40)

Unidos al dolor que María sintió en esa ocasión, pidamos fuerzas y gracias para soportar con paciencia todos los dolores de nuestra vida y para mantenernos apartados del pecado.

1 Padre Nuestro, 7 Ave María y 1 Gloria al Padre

Séptimo Dolor de Nuestra Señora: María deposita a Jesús en el Sepulcro

El sepulcro de su Divino Hijo fue el último dolor que María sintió durante la Pasión: “En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto había un sepulcro nuevo, en el cual todavía no se había puesto a nadie. Allí, pues, por causa del día de la Preparación de los judíos y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús”. (Juan 19, 41-42)

Unidos al dolor que María sintió en esa ocasión, pidamos fuerzas y gracias para soportar con paciencia todos los dolores de nuestra vida y para mantenernos apartados del pecado.

1 Padre Nuestro, 7 Ave María y 1 Gloria al Padre.


Privilegios para quien practica esta devoción:

En una revelación particular a Santa Brígida – debidamente aprobada por la Iglesia – Nuestra Señora promete conceder siete gracias para quien, cada día, rece siete Ave Marías en honra de sus dolores y lágrimas:

Aquí están las promesas:

  Pondré paz en sus familias;

 Serán iluminados sobre los Divinos Misterios;

 Serán consolados en sus penas y los acompañaré en sus aflicciones;

 Todo lo que pidan será concedido, con tal que nada se oponga a la voluntad adorable de Mi Divino Hijo y a la santificación de su alma;

Iré a defenderos en los combates espirituales contra el enemigo infernal y serán protegidos en todos los instantes de su vida;

Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte y verán el rostro de su Santísima Madre;

Obtuve de mi Hijo que, los que propaguen esta devoción (La de Mis Lágrimas y Dolores), sean trasladados de esta vida terrenal a la felicidad eterna, directamente, pues todos sus pecados serán borrados y Mi Hijo y Yo seremos su eterna consolación y alegría.